María Huerta, dirigenta emblemática de los estudiantes secundarios:
“Aspiro a que el día de mañana todos sean su propio líder”

Tuvo que lidiar a temprana edad con las responsabilidades que implica el ejercicio de un liderazgo, y aprender en corto tiempo cuál es el real significado de ser líder. Por eso, “Mujeres Lideres para el Siglo XXI” quiso conocer su experiencia al respecto.
María Huerta saltó a la luz pública cuando a los 18 años se transformó en rostro visible del movimiento estudiantil de 2006, pues era integrante activa de la Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios (ANES), entidad que participó en el Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación.
Ahora que el revuelo pasó, todavía tiene una agenda política: aunque egresó de cuarto medio, todavía va al INSUCO, su ex colegio, a conscientizar a los estudiantes, participa en pastorales de la periferia donde conversa con los jóvenes y, por si fuera poco, milita en la Democracia Cristiana.
¿Qué significa para ti ser líder?
Significa que uno tiene una responsabilidad, no sólo con los que representa, sino también con los que no representa, porque según lo que uno pelee va a ganar o perder algo que va a afectar a toda la gente. Hoy por ejemplo, los cambios del pase, y de la LOCE, no sólo me afectan a mí, sino también a los actuales estudiantes y a los que vendrán. Pero no me gusta el liderazgo que se hace responsable por la movilidad social de todos, por lo que aspiro a que el día de mañana todos sean su propio líder.
¿Qué has ganado siendo líder y qué has perdido?
Veo que no me quedé sentada y que pese a que sacrifiqué parte de mi adolescencia, lo hice por algo que yo creía. Eso me sirvió para aprender que si abarco mucho no voy a poder ser exitosa en todo: yo elegí luchar por las injusticias sociales, y eso significa no ser completamente buena en todo lo demás.
¿Te has preparado para ser líder?
Cuando me metí en la política educacional discutía mucho con amigos de mi edad sobre lo que creía y sentía. Cuando el otro te va aportando en ideas uno va tomándolas. También es necesario mejorar la oratoria, porque el otro tiene que entender lo que dices y hay que tener una forma práctica de pensar, es decir, canalizar las ideas. De todas maneras creo que no hay nada más relevante que el discurso social y el saber convencer.
A tu juicio, ¿existen diversos tipos de líderes?
Hay líderes que son de bajo perfil, otros que trabajan y también están los voceros. Uno elige cómo quiere visibilizarse ante la sociedad. Cada tipo de liderazgo sirve en su justa medida.
En la ANES… ¿Tu voz de mujer se escuchaba igual que la de tus compañeros?
No había discriminación, para los integrantes era natural que nosotras estuviéramos ahí, pero para el resto de la sociedad – padres, gente del gobierno – ese hecho era visible. La gente mayor tiene el prejuicio que el líder siempre es hombre. Pero hoy en días los jóvenes tienen rollos tan heavys con la sexualidad que el ser hombre o ser mujer no es tema, el tema es qué es lo que uno quiere ser, porque hoy los cabros son muy ambiguos.
El año pasado tuviste varias apariciones mediáticas ¿te dabas cuenta que ejercías un liderazgo que iba más allá de tus pares?
Me daba cuenta que el liderazgo dentro del grupo que representaba pasaba a ser mediático y en ese rol pasaba a representar a mucha más gente; representaba sentires y molestias de una sociedad que en ese momento se acoplaba a una lucha que, a mi modo de ver, traspasa los bordes de la educación. |